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Mi Angel olvidado
En la noche, la magia de la soledad sorprende a los Ángeles olvidados, entonces ellos danzan alrededor de un recuerdo que creen feliz, se acompañan de su imaginación besando el viento, ríen sonoramente y por unos minutos todo lo que inventan se hace realidad, el sol, el cielo, la tierra, todo tan brillante.
La sonrisa no les cabe en la boca pero de pronto, todo es oscuro y triste, como siempre,
Se sientan a esperar la muerte, pero son eternos.
Así están largo rato, pensando en lo que tuvieron algún día, en su inocencia perdida y en la maldad que tuvieron alguna ves,
Recuerdan que alguna ves creyeron en Dios y creyeron en el infierno, pero ahora están en un cuarto con un sofá y mucho polvo.
Con suspiros se alimentan las almas solitarias.
En algún momento olvidan que son Ángeles y actúan como flores o como abejas, o como cualquier cosa que recuerden del mundo en el que habitaban antes y se dan cuenta que están muy solos, solos por todas partes, entonces recuerdan como flotaban entre las nubes viendo el amanecer de los hombres, sonríen ante la compañía de sus recuerdos pero no es suficiente, miran a su alrededor y solo ven juguetes empolvados de un niño que jugo a ser adulto y ya no pudo regresar de su imaginación.
A mi Ángel olvidado le brotan lagrimas solitarias de ves en cuando, cada que recuerda que puede llorar por que esta solo, se acuesta en el sofá y dibuja en el polvo la cara de una mujer, suspira tratando de exhalar la tristeza que le trae ese rostro, mira sus ropas y se da cuenta que el tiempo a pasado por el, mira sus manos y ya no brillan como antes, mira a su alrededor y ya no encuentra nada, solo oscuridad y polvo, otra ves, se sienta a esperar la muerte,
pero es eterno.
Mi Ángel olvidado ya no puede volar, sus alas están roídas por el tiempo, por la soledad, a veces aplaude para recordar el sonido de la lluvia, pero lo único que logra recordar es el sonido de las lagrimas golpeando el piso, sin embargo, sonríe, sonríe porque cuando solloza, su llanto suena como la lluvia cuando se estrella en el piso, entonces recuerda como es el hielo, que hermoso pero que frió es.
¿Donde podré encontrar un amigo para mi Ángel?
Siento tanta pena por el, que quisiera tomar su lugar para que sea feliz aunque sea por una fugaz vida, pero no puedo, porque mi Ángel habita en mi corazón y yo no se como abrirlo,
Siento tantas ganas de llorar que podría imitar el sonido de la lluvia.
A veces puedo mirarlo a los ojos, pero lo único que veo es mi cara.
En la noche, la magia de la soledad sorprende al Ángel olvidado de mi corazón y lloramos para imitar el sonido de la lluvia y alentarnos mutuamente.








Hola Arlekin. Acabo de leer tu cuento, y me encantó. Te agradezco infinitamente ese regalo, y yo te regalaré otro, un poema. Lo estoy escribiendo en medio de mi dolor. Y te lo dedicaré. Te lo ganas por tu sensibilidad, la soledad que a ratos te toma, pero también por esa tu lucha cuyo resultado es esperanza a pesar de esta vida a ratos tan inútil. Un abrazote. Marta. Parece que estamos destinados a dejarnos llevar por olas gigantescas que juegan con cuerpos como los nuestros: abandonados a su baile.
Sí, recuerdo.....
Aun me queda un poco de caléndula para las heridas, árnica para los golpes y mucho cariño para el corazón de mis amigos.
Fortunata
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