blog de Filoso


TETRAEDRO


Segundo premio de la convocatoria 2001 realizada por la revista mensual "El Sur también insiste" de la ciudad de Montevideo.

TETRAEDRO

Los tres nacimos juntos y cada uno lucha por permanecer reuniendo fuerzas cuando otro está al volante. Tal vez nos respetaríamos, y hasta sería posible en algún caso una mejor relación, si fuésemos entidades independientes. A veces lo lamento, en ocaciones me divierte, pero jamás pude aceptarlo del todo, esa es la verdad.

¡Ah! ¿Compraste coche?

Antonio era quien tenía menor sueldo y se compró un automovil usado. Era un modelo viejo, es cierto, que además se le quedaba en cada esquina y una vez por semana volvía a su casa con el remolque. Sólo se enteraron quienes lo vieron pasar.

Uno de sus compañeros, Bruno, tenía otra actividad fuera de la empresa y un socio robusto con el cual compraron un Fiat 600 a medias. Cuando viajaban juntos parecía que el vehículo transitaba el vía crucis, por eso cada vez que llegaban a algún sitio le palmeaban el techo con cariño.

Aun creo que reí

En una larga calle
tan extensa que hiere al horizonte y parte en dos la tarde
aguardo de pie, detenido...
Mas no sé qué espero.

Agobiada de sombras mi vida se oculta en sus axilas
Ignora si evade el ocaso
si lo busca...
O si acaso existió alguna vez
un principio y un fin
de mi garganta.

De tanto explorar estos derrames ha ido muriendo mi ansiedad
Ya no fluye desbocada la corriente a mis dedos
ni la idea que asoma se atreve al intento
de lanzarse a un mundo
que puede no existir
–pues no ha existido ayer ni hoy–
mañana.

En una calle larga

Esta melancolía

Estos versos, asonantes, disonantes, con rima y sin... así han salido. Hubiese preferido un orden más armónico, más parejo... Pero mi melancolía tiene esos altibajos –tal vez muchos conozcan lo obstinadas que suelen ser las melancolías, esta mía lo es– y por más que lo he intentado no me permitió realizarles otras modificaciones. De todas formas y como es notorio por este comentario, no han terminado de conformarme. Pero por el sonido y la forma, que con el resto ella y yo hemos concordado.

MELANCOLÍA

Esta melancolía
tan íntima y mía como tuyo soy

Redacto

Viajaba sola, su cabeza se inclinaba hacia la ventanilla y sus ojos parecían perdidos en la campiña. La melancolía, cual enfermedad inevitable, se agazapaba entre su piel y sus huesos. Ocurrió unos años atrás, volviendo de sus vacaciones desde la casa de sus padres, en el interior del país.

Ofelia se dedica a la docencia en Uruguay, pequeña y pobre nación latinoamericana, y aunque había disfrutado respirando el aire puro del campo y compartido buenos momentos con sus familiares, mucho no pudo descansar.

Fuimos

Fuimos

Serás sólo un recuerdo
cual día de verano
Una paloma dulce volando de mi mano
Caricia libre al viento
y sueño del pasado

Seré casi un recuerdo
sendero caminado
Una sonrisa triste que se quedó esperando
Un beso y un secreto
y un juego terminado

Seremos una historia que se quedó vacía
Seremos la poesía que mi pluma ha estropeado
Seremos un momento, acaso de alegría
Seremos de tu olvido y mi melancolía.

Del poemario “Amor desamorado” © 1992 Félix Acosta Fitipaldi
http://jolibud.bubok.com

Sacrificios conyugales

Sacrificios conyugales

No tenía demasiado qué hacer ese domingo y venía tarareando uno de esos temas de Los Beatles por los cuales mi hija me tilda de anticuado.

Al cruzarse conmigo me dedicó su habitual mirada reprobatoria, sugiriendo además que si he de continuar escandalizando lo haga con los Stones, pues luzco tan patético como ellos.

Lejos de enojarme y para su satisfacción, comencé a desentonar “Caballos salvajes” con gran sentimiento, indolencia y exceso sonoro.

Senectud acelerada

Accésit al VII Premio Internacional Julio Cortazar de Relato Breve 2004 Convocado por la Universidad de La Laguna – Tenerife - España

Senectud acelerada

Según los acontecimientos de los últimos días, por cierto ha de existir algo llamado "senectud acelerada". Años atrás no habría dudado en atribuir tal padecimiento a mi tío Néstor, creador del término que identifica el síntoma; hoy, francamente, no sé que decir...

Astrid

I

Marcel abrió la puerta, se volvió un momento antes de salir y dijo: –No te mueras todavía, tengo un par de sorpresas más.

Quedé allí tirado prácticamente inmóvil. Marcel había disparado dos veces hiriéndome en ambas piernas. El tercer impacto fue en la frente de Celina. Intentaba mantenerme de pie cuando sentí un nuevo aguijonazo, esta vez en el pie derecho, caí.

Nenete

Ella tenía una expresión en el rostro que Nenete jamás había visto. Sus ojos inmensos iban del cuerpo del hombre en el suelo al rostro impasible, inalterable, pétreo de Nenete y luego al arma que descansaba sobre el linóleo.

Pero esa mañana era el fin, no el comienzo. Tal vez el origen, indefinido y neutro de esa escena, se vino substanciando lentamente y desde tiempo atrás, cuando ellos preludiaron la poquedad de su cariño.



Noticias de América

Locations of visitors to this page

Recibe las novedades en RSS feeds en formato XML.

XML feed Todos los contenidos.
Syndicate content Por Usuarios y Categorías.