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Cambios
Un abismo errante, una explosión al microscopio, explosion diminuta de inevitable expansion absoluta. Caos precedente de la calma, tranquilidad acude para quedarte, que no quiero ver luego las migajas esparcidas por todo mi interior. Cambios, cambios y más inestables cambios, no puede lo bueno quedarse mucho más? Prometo apreciarlo igual. Es esta incertidumbre que me esta devorando la que me impide verlo todo sin lupa, la tensión se anida en mi incesante maléfica mente y teje historias en base a mis temores. La tempestad no dura mucho pero es inevitable percibir los daños, esos trapitos que siempre salen al sol después de resistir un tiempo en la oscuridad. Se abre una brecha para mi perceptible y al pensar en el comienzo me pregunto nuevamente ¿Qué fue lo que pasó? Un cambio jamás podrá ser simplemente bueno y mucho menos perfecto. Pero yo no pido perfección, de hecho no pido mucho, tan solo quiero estabilidad. Una estabilidad que se ajuste a mis expectativas o que por lo menos se acerque, yo aprecio enormemente el intento. Tal parece ser que el destino de todos los seres humanos es la inconformidad, y seria absurdo decir que no pertenezco a ese grupo. Los daños no son irreparables pero si irreversibles porque la memoria no es condescendiente cuando de daños persistentes se refiere, y la huella no está en arena, sino grabada en piedra. Pero podré ocultarla, mas no borrarla, y a medida que transcurra el tiempo, desecharla, porque el rencor no forma parte de mi, pero el olvido de algo querido no es algo que se me de tan fácil…








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