You are hereAmérica del Sur / Chile / La lumpen-burocracia al descubierto
La lumpen-burocracia al descubierto
La burocracia, o mejor dicho, la lumpen-burocracia: "Es un monstruo grande y pisa fuerte
toda la pobre inocencia de la gente."
León Gieco
Las comunidades mapuches y los ríos y lagos de La Araucanía están siendo aplastados en sus derechos a vivir libres de contaminación y en su posibilidad de supervivencia como ecosistemas naturales, debido a la nefasta acción de por lo menos tres agentes:
- La insuficiente legislación ambiental unida a la incapacidad de los organismos fiscalizadores.
- La avaricia e irresponsabilidad social de las empresas concesionarias que hacen sus utilidades aseguradas por el estado a cambio de la destrucción del medio ambiente al que según la ley deberían proteger.
- La impavidez de los burócratas que no tienen conciencia de la acumulación de contaminanctes que cada día se descargan sobre la dignidad de los ciudadanos y sobre el patrimonio natural de La Araucanía.
A estos burócratas no les interesan los resultados, aunque el mundo se esté cayendo a pedazos, porque se sienten hinchados de satisfacción sólo con repetir "Todo se ha hecho conforme a la Ley".
Sobre este carácter desalmado de algunos burócratas, o lumpen-burócratas, que son capaces de tratar con la misma deshumanización la construcción de un camino, un conflicto ambiental o un caso de identificación de cadáveres de víctimas de la dictadura derechista, escribí el siguiente artículo publicado hoy viernes 28 de abril de el diario El Correo del Lago, de Villarrica.
Manuel
La lumpen-burocracia al descubierto
"Y ya estamos ante los mismos equívocos, ambigüedades, escamoteos, imposturas individuales y corporativas. 'No tenemos responsabilidad en esto; hicimos lo mejor que pudimos; no sabíamos; es culpa de la técnica'. La criptoplutocracia enredando la madeja, dejando todo sin rostro para no tener a quien preguntarle o ir a reclamar para que responda, asuma." (Manuel Parada Antequera).
Por Manuel Gross Osses
Se dice que incluso en las mejores familias se esconden oscuros pecados y repugantes vicios detrás de las gruesas paredes de sus mansiones. Lo mismo pasa con con los mejores países con sus “secretos de estado” conocidos sólo por la casta aristocrática que siempre ha gobernado.
Suponiendo que Chile sea uno de esos mejores países (de lo cual tengo serias dudas, a menos que nos comparemos con lo peor del barrio), en estos días ha provocado un asombro generalizado, de moros y cristianos, el descubrimiento espeluznante de que durante 11 años el Instituto Médico Legal ha estado trabajando en la identificación de 96 cuerpos encontrados en el Patio 29 del Cementerio General de Santiago, con el resultado, sencillamente inaceptable, que la mitad de las identificaciones entregadas a los tribunales estuvieron equivocadas.
¿Puede concebirse que en algún lugar del mundo, por atrasado que sea, que un equipo de especialistas con dedicación exlusiva entregue resultados de su investigación conteniendo un 50% de errores?. No. Ni tampoco puede concebirse que este equipo sea contratado por ninguna institución cuyos resultados necesitan ser visibles y cuantificables para propietarios y clientes.
En cualquier lugar, empresa o institución, la asquerosa calidad de esos resultados son evidencia más que razonable de ineptitud y negligencia, por decir lo menos, porque a medida que pasan los días se está evidenciando algo peor: Que ha existido y sigue existiendo un clima de deshumanización, de falta de ética y hasta de crueldad hacia los familiares de las víctimas, por parte de TODOS los agentes del estado involucrados en esta penosa situación.
Gracias a la valentía de la presidenta Michelle Bachelet se ha podido conocer estos vergonzosos hechos, que son un baldón que mancha inmerecidamente el prestigio de muchas otras instituciones del estado que de verdad trabajan por el bien de la ciudadanía.
Sin embargo, de inmediato han saltado los más conspicuos miembros de la burocracia estatal y de la clase política, desde ministros a “expertos”, pasando por jefes de servicios y mandos medios (ya sea en actual o anterior ejercicio), a tratar de explicar lo inexplicable, con falacias, omisiones y tergiversaciones, en defensa corporativa de un conjunto de lumpen-burócratas, repitiendo al unísono "no tenemos responsabilidad en esto; hicimos lo mejor que pudimos; no sabíamos; es culpa de la técnica", etc., omitiendo mencionar que dos informes de auditoría extranjeros dijeron en su oportunidad que había errores en los procedimientos aplicados.
Quizás sea entendible que esos profesionales, técnicos y científicos, no hayan sentido ni sientan los mismos dolores que los familiares de las víctimas, pero lo que es inadminisible es la absoluta incapacidad de entender que cualquier actividad humana, especialmente en el nivel profesional, es valiosa, si y sólo si, sus resultados son valiosos. Estar satisfechos o resignados con resultados que contienen un 50% de errores es indicación de que hay algo muy corrupto en la mente de quienes deberían tener un mayor grado de responsabilidad social y política.
Villarrica, viernes 28 de abril de 2006
----------------------------------------------------------
Blog de Manuel Gross en Atina Chile







