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Río Cruces: Una Suprema irracionalidad
Río Cruces: Una Suprema irracionalidad
"Se enfrascó tanto en su lectura, que se le pasaban las noches leyendo de claro en claro, y los días de turbio en turbio; y así, del poco dormir y del mucho leer se le secó el cerebro, de manera que vino a perder el juicio."
Por Manuel Gross Osses
Es difícil dejar de pensar en el malherido río Cruces cuando es casi un hijo de Villarrica, porque mirando el mapa con atención se observa que nace de la confluencia del río Chesque y del estero Afunalhue y desde allí sus cristalinas aguas se dirigen hacia el oeste pasando por Loncoche, luego por la fatídica Planta de Celulosa donde recibe la mortal carga diaria de 400 kgs. de aluminio, después por el Santuario de la Naturaleza donde provoca el envenenamiento de los cisnes y terminando en Valdivia para seguir contaminando el océano.
Cuesta imaginarse cómo un proyecto que fue criticado desde un principio por todos los sectores, por el enorme riesgo que presentaba tanto para el medio ambiente como para la salud humana, todavía permanece como un monumento a lo peor de nuestra chilenidad: a la irresponsabilidad colectiva, al secretismo burocrático, a la ineficiencia de los fiscalizadores, a las decisiones arbitrarias y a las sentencias irracionales.
Todavía nadie sabe cómo ni cuándo terminará esta verdadera comedia de equivocaciones, o mejor dicho, esta tragedia de equivocaciones.
El último fallo judicial que le permitió a la planta CELCO seguir funcionando ha generado un rechazo casi unánime en el país. En su momento, la facultad de Derecho de la Universidad Austral criticó a la Corte Suprema por no cerciorarse de la autoría del informe que se atribuyó al EULA. La entidad universitaria aseguró que la Corte Suprema debiera "respetar las normas de la lógica, sentido común y razonamiento científico" y "estudiar y entender los informes técnicos sobre los cuales basa su decisión".
Aunque es difícil para un cristiano cualquiera leer la innumerable cantidad de documentos legales que se han difundido, la simple lectura en la prensa de las desatinadas declaraciones de algunos personajes hace recordar inevitablemente al “Caballero de la Triste Figura








Lamento la razón economista.
Lamento el neoliveralismo.
Lamento la falta de etica al desarrollar un proyecto
y no contar con un E.I.A. (Estudio de Impacto Ambiental)
y si contar con dinero para pagar a las autoiridades
para que pasen por alto estos estudios y sean
aprobados con falta de antecedentes reales y concretos.
Lamento que no le den poder fiscalizador a la CONAMA.
Espero que la reforma educacional funcione por lo menos
para crear conciencia en los futuros economistas.
¡Viva la naturaleza libre del interes personal de la "RAZÓN"!!
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