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Racismo y Xenofobia en República Dominicana contra Haití


By Carlos Miranda Levy - Posted on 17 Noviembre 2007

Etnicamente los haitianos tienden a tener la piel más oscura que el dominicano, fruto de un mayor mestizaje e inmigración continua de nuestro lado de la isla que en nuestra hermana nación. Pero en ambos lados tenemos negros, mulatos, morenos, claros, oscuros y en menor proporción gente de piel blanca.

La fantasía racial hispana hace tiempo que dejó de ser sustentable, no sólo en República Dominicana, sino en la mayoría de los países latinoamericanos, aunque algunos grupos se aferran patéticamente a ella. Cada día que pasa, vamos construyendo nuevas mezclas raciales con los que vienen, los que están, los que nacen y los que nacerán.

Ninguna raza hace mejor o peor a un país. Y mucho menos la nacionalidad. Son los habitantes de cada país, nacionales o extranjeros, nativos o inmigrantes quienes construyen el futuro de la nación cada día. Tan larga es la lista de países destruidos por sus propios nacionales como la de países impulsados por los inmigrantes, sin dejar de incluir la lista de países desarrollados por la inesperada mezcla de ambos.

República Dominicana y Haití comparten una pequeña isla y una complicada historia bélica como la mayoría de los países que hacen frontera. De la misma forma que hay rencores históricos, incluso inculcados por la historia que se enseña en las escuelas, entre holandeses y alemanes, peruanos y chilenos, colombianos y venezolanos, hay tensión y rechazo entre dominicanos y haitianos.

Haití fue colonia francesa, heredando su idioma, leyes y sistemas, además de sufrir un despótico sistema de explotación en sus plantaciones.

República Dominicana fue colonia española, descuidada y abandonada por la corona, que encontró mayores riquezas en la América continental.

Mientras en la colonia francesa había una esclavitud brutal en las plantaciones y una fuerte discriminación entre los franceses blancos dominantes y una subclase de mulatos educados en francia, en el lado español se vivía la cultura del Hato, o hacienda, en la que el patrón convive con sus criados y en la que todos nos mezclamos con todos...

Ojo que también teníamos esclavitud, pero no al grado brutal de explotación masiva de Haití. (De hecho, fueron los haitianos los que liberaron a los esclavos en nuestra parte de la isla).

A finales del siglo XVIII, España cedió a Francia nuestra parte de la isla, alrededor del mismo tiempo que los esclavos se sublevaban contra Francia en el lado haitiano de la isla y ahí comienzan las complicaciones con el descontento de los "criollos" (descendientes de españoles) y las continuas luchas entre los líderes haitianos y franceses por el control de la isla...

Al cabo de unos años y varias batallas, la parte actualmente dominicana volvió a estar bajo el mando de España, pero con tanto poco interés de la "Madre Patria" que logramos independizarnos pacíficamente en 1821 por vías diplomáticas.

Unos meses más tarde, los haitianos nos invadieron y por 22 años nos ocuparon e intentaron suplantar nuestra cultura hispana e idioma castellano imponiendo la cultura, leyes y lengua francesa.

Nuestros padres de la patria y gestas independentistas, celebradas cada año en las fiestas patrias y aprendidas en los libros de historia, son de nuestra lucha contra el invasor opresor haitiano.

Los haitianos lo aprenden y ven como que nosotros insistimos con dividir la isla y quedarnos con la parte más rica. De hecho, su escudo dice "La Unión hace la Fuerza", lo cual puede interpretarse no sólo en alusión al poder de los esclavos levantados en armas, sino en su vieja pretensión de unir la isla.

Increíble que hace más de 160 y 200 años de estos acontecimientos y todavía seguimos contándolos como si fueran ayer y pensando en deudas por cobrar, ofensas a vengar y honras que mantener.

Para complicar la cosa...

En la primera mitad del siglo XX, nuestro dictador Trujillo (el del libro la Fiesta del Chivo, de Vargas Llosa), mandó a matar a todos los haitianos o repatriarlos para limpiar racialmente el país...

Y para complicar aún más la cosa...

Los haitianos fueron (y siguen siendo) la mano de obra principal de la industria azucarera, fuente principal de ingresos de nuestra isla durante la mayor parte del siglo XX. Pero eran trabajadores temporales que cruzaban la frontera a trabajar en tiempo de la zafra y se regresaban en tiempo muerto, sin gozar de beneficios ni privilegios.

Esto dió lugar a un tráfico ilegal de inmigrantes donde terratenientes y militares prácticamente tenían un sistema que ha sido equiparado con una esclavitud moderna, reclutando forzosamente mano de obra haitiana para trabajar en la caña y repatriándola en forma igualmente forzosa al terminar la zafra (tiempo de cosecha de la caña).

Esto se mantuvo hasta finales del siglo XX (incluso la década de 1970, y según algunas denuncias hasta los 80), sin los trabajadores haitianos disfrutar de ningún tipo de seguridad social o física.

A partir de finales de los 70, empieza a declinar el mercado de la caña, al USA desmantelar gradualmente el sistema de cuotas por el cual garantizaba a los países caribeños y centroamericanos la compra de azúcar.

Esto provocó gran desempleo entre los haitianos, muchos de los cuales se quedaron acá y empezaron a buscar otros medios de vida.

A partir de los 80, los haitianos componen más del 80% (cifra de mi cabeza, pero si vas a una obra, fácil que el porcentaje te da mayor) de la mano de obra en el sector de la construcción.

Nuevamente se trata de trabajos mal remunerados, físicos, en condiciones deplorables y la mayoría de las veces sin seguridad social o física.

El haitiano habla patois o creole, una variante local del francés, y el acento se nota claramente cuando hablan español (la erre es difícil para los francoparlantes).

En adición...

Cuando eres niño, bueno, cuando yo era niño en los 70, siempre te metían miedo diciendo que te llevaba el haitiano y te hacía brujería o que en el campo los haitianos se robaban los niños para empalarlos y hacer brujerías.

Yo siempre trato de dar mi testimonio de que el trabajador haitiano es honesto, esforzado, aseado y no es fuente de problemas o conflictos, incluso más que el dominicano. En Santo Domingo, mi hogar quedaba en el primer edificio de apartamentos de una zona que rápidamente se desarrolló y llenó de edificios en los 15 años siguientes a mudarnos allí. Estuvimos rodeados de construcciones por los cuatro costados (más de 15 edificios en 3 cuadras). Yo siempre paseaba mis perras 2 y 3 veces al día y nunca vi problemas con los haitianos. Y todos los días al terminar su labor se aseaban y ponían ropa limpia y se sentaban en la acera o en el parque a conversar sin meterse con nadie. En 15 años nunca escuché un problema de robo, disturbio o nada parecido en nuestra calle en la que estuviera envuelto un haitiano.

Pero queda más complicado aún...

Las revoluciones haitianas fueron violentas, como sólo podían ser dado el grado de explotación al que estaban sometidos los esclavos. Al eliminar sangrientemente a toda la clase dominante (en más de una ocasión) se provocaron a fatales disrupciones en el proceso de desarrollo económico y orden social que la nación haitiana todavía paga hoy.

Al salir de la larga dictadura de los Duvalier a mediados de los 80, nuevamente se causó disrupción y no ha vuelto a establecerse el orden y la estabilidad en dicha nación.

Haití es un reto no sólo para los haitianos, sino para el mundo. Dada la pobreza extrema, la población ha debido explotar extensiva e intensamente sus recursos naturales sin los recursos y tecnologías adecuadas, deforestando la tierra agravando aún más sus problemas.

Dicha pobreza motiva una migración masiva de haitianos a República Dominicana, nación pobre de por sí, pero con mejores condiciones, estabilidad, seguridad y riqueza que Haití. Se estima que alrededor de un millón de haitianos viven en República Dominicana ya.

Dado el complicado pasado, las diferencias de idioma y creencia, y la naturaleza temporal de los haitianos en el pasado, muchos dominicanos no aceptan la creciente presencia haitiana como algo permanente y natural y se ciegan ante la realidad de que los haitianos vienen a trabajar y de hecho trabajan y mueven importantes sectores de la economía nacional.

Para complicar aún más las cosas...

Los organismos internacionales intentan meter en el mismo saco a República Dominicana y Haití y tratar de proponer agendas conjuntas de desarrollo, lo cual causa incomodidad entre algunos dominicanos que no ven con buenos ojos que nuestro desarrollo dependa o esté ligado a Haití.

Pero lo cierto es que no sólo nuestro desarrollo, sino nuestra existencia actual, y buena parte de nuestra economía y condiciones sociales están ligadas a Haití.

Si como dominicanos insistimos en dar la espalda a los problemas de Haití, continuaremos pagando por ellos y teniendo que cargar con el peso que ellos no pueden ya cargar.

Es paradójico, pero la mejor solución y vía de acción para los nacionalistas extremos y xenofóbicos, sería ayudar a Haití.

Puesto que mientras la pobreza se agrave en Haití y la inestabilidad social, económica y política de Haití continúe, la migración masiva de haitianos hacia República Dominicana continuará.

De la misma forma que continúa la migración de dominicanos hacia Puerto Rico y USA.

Ufff, espero sirva de algo, todo de un tirón y sin respirar. Disculpa si hay errores. De hecho, cualquier dato histórico debe ser verificado...

Espero sirva de algo.

Un abrazo.

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Soy caribeno,nacionalizado en este gran pais de America del Norte,si naci en Cuba,pais de gran numero de gente balanca desencdiente de espanoles,pero tambien bastante mezclada entre negros y blancos,mulatos,y asi hemos vivido,en paz...alli hay haitianos,gente trabajadora,carinosa y buena,cuantos hemos sido salvados de una desgacia por la intervencion de una mano haiana.Creo que los dominicanos estan un poquito equivocados,pues el Negro lo tinen ahi...entonces porque perseguir y odiar a una gente que busca vivir y trabajar...asi como los dominicanos invaden New York?...Vivo en la ciudad de las Vegas,soy cristiano evangelico,y amo a Haiti y su gente,he visitado Haiti,pais que amo y quiero,y alli quisiera pasar el resto de mi vida,por eso consegui en mi Viaje a san antonio Texas una bandera adhesiva de Haiti y la peque alaparte trasera de mi carro en el cristal,y asi digo cuando manejo por las calles de la ciudad de las Vegas,nevada,..Te Amo Haiti..hasta que hace unos dias una familia dominicana,me perseguia ,para burlarse de mi porque yo era Haitian...se asombraron! al esccuchar mi perfecto espanol...pero Haiti sigue la banderita de haiti,esos odios estan equicocados,que pasaria si un dia Haiti seri8a una Nacio prospera con fuente de trabajo y mejor vida que en Santo Domingo?....para Dios nada es imposible!Enrique.Yo amo a Haiti!!!

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