blog de Alinah
Flechas
Por qué lloras alma mía? Si lo que te hace aflige, ya se ha ido de nuestra vida.
Cuando fuiste el cazador, tomabas el arco fuertemente y perseguias a la presa sin cesar. Cuando eras la presa, luchabas por no estar cautiva, pues tu corazón es libre, lo ha sido siempre.
Ya no llores más. Deja de perseguir ilusiones vanas que solo dolor traen a tí, alma mía. Ya fui el cazador y me cansé de correr. Ya fui la presa pero mi corazón es demasiado libre para estar atado.
Fragmentos de una canción
Es tarde ya, y yo te recuerdo en mi balcón.
Mi corazón late despacio, como tratando de detener el tiempo
mientras una lágrima cae por mis mejillas.
Es entonces, cuando escucho los fragmentos de aquella canción:
"He nacido solo para tí,
para hacerte mi compañera de por vida,
porque eres un regalo de nuestro Dios,
pregúntale a Jesús ¿cuánto daría Él por amor?
es lo mismo que yo daría por tí (...)
Pues yo te amo más que a mi vida, más que a mí mismo,
más de lo que te aman tus padres (...)
Eres la mujer para mí, me lo dijo tu sonrisa.
Cuan traidor es el Amor
Después de haber liberado la más cruel batalla contra tí, hoy me rindo ante tu mirada imponente, ante el candor de tu presencia y ante la sutileza de tus palabras. Es inútil... aunque me tape los oidos, tus versos penetran hasta el fondo de mi alma.
No me queda más que embriagarme de tu vino, preparar mi corazón y recibir lo que tienes para mí.
Mentiras
Estás delante de mi, con tu imponente figura llenando mis ojos de tu imagen engañosa.
Me extiendes tu mano, ofreciendome caminar a mi lado durante toda mi existencia. Te acepté pero has herido mi corazón con esa daga que cargas para matar las almas de los inocentes que confian en ti.
La herida en mi corazón aún sangra... no logro perdonarte pues mi corazón albergó el frio de la noche en esa herida que me provocaste. Soy un témpano.
Dulce elixir
Dulce elixir que desde la infancia me fue negado, te necesité para aprender a vivir.
Hoy, cuando ya el tiempo me ha hecho caminar un sendero bastante extenso, vienes a mi, ofreciendome una copa con ese dulce veneno, quiero negar el beber pero con tu melodiosa voz, cual canto de sirena, me invitas a probar de lo que una vez me negaste.
Aunque me mate mi alma quiero intentar... Yo quiero sentir la muerte en mis labios cuando te tome por vez primera. Mis labios se irán silenciando poco a poco mientras consumes mis entrañas. Aunque me niegue, deseo morir probándote.
Mi árbol de Serissa
Bajo tus raíces me senté aquella sombría tarde, para contemplar la belleza del atardecer. Con mi corazón destrozado por la soledad, sus raíces abrazaron tiernamente mis piernas, y en su dulce arrullo mi alma pudo salir para ser libre por unos instantes.
En las copas de sus ramas la vida comenzaba a nacer poco a poco. Con asombro vi a las aves volar, caer, dormir y morir. Así es la vida, dulce, cruel, con oportunidades y desaciertos.

